La titularidad de ‘La Campiña’ enfrenta a Tolbaños y Quintanar
La llegada de las 2.000 ovejas merinas procedentes de Extremadura saca a la luz la disputa entre los Ayuntamientos acerca de la propiedad de la finca elegida para que el ganado paste durante los meses de verano
23 de Julio de 2010
El Ayuntamiento de Quintanar asegura que posee recibos de los pagos por el arrendamiento de la finca en disputa Un error catastral con la medición podría ser el origen del enfrentamiento
La llegada de ovejas merinas a la comarca de Pinares en medio de un proyecto de recuperación de las tradiciones pastoriles ha desembocado en un enfrentamiento entre Ayuntamientos por la titularidad de una finca de más de 1.000 hectáreas. Tolbaños de Arriba y Quintanar de la Sierra afirman ser los propietarios del monte denominado ‘La Campiña’ o ‘Las Calderas’, mientras las ovejas trashumantes pastan en los prados de la Sierra de la Demanda.
Impulsado por la asociación pinariega El Salterio, Pastores sin Fronteras y el Concejo de la Mesta, un ganado de más de dos millares de ovejas merinas comenzó a principios de junio el largo camino desde Extremadura. El objetivo era que las cabezas pasaran el verano en Tolbaños de Arriba y, de esta manera, recuperar la hoy casi perdida tradición de la trashumancia. Se ha recuperado, felizmente, la Cañada Real Segoviana y se ha logrado que los serranos vuelvan a ver pasar el ganado por sus calles, pero todo ello puede quedar oscurecido por una disputa acerca de la propiedad de ‘La Campiña’.
El 7 de junio se produjo, en Salas de los Infantes, una reunión entre representantes del Ayuntamiento de Quintanar de la Sierra y de la asociación El Salterio. En ella las partes expusieron sus motivos, sus incertidumbres acerca de la llegada del ganado.
Las 2.000 ovejas merinas van a pastar durante un par de meses en el término municipal de Tolbaños de Arriba, eso es innegable, pero en una finca cuya titularidad no está clara. El Ayuntamiento de Quintanar de la Sierra afirma que posee (junto a una agrupación de vecinos de Palacios de la Sierra, que tendría la tercera parte restante) dos tercios del terreno de dicha finca, que es suya. Tolbaños, por su parte, defiende que el Consistorio quintanaro no tiene capacidad para demostrar este punto.
Las ovejas, que han sido conducidas hasta la comarca por los pastores locales Desiderio y José Antonio Serrano, además del extremeño Jesús Garzón, lo han hecho porque cuentan con el permiso del Ayuntamiento de Tolbaños. Esto supone, en opinión de Antonio Martín Chicote, presidente de la Cabaña Real de Carreteros, una ilegalidad, ya que Tolbaños no estaría capacitado jurídicamente a conceder permisos sobre una finca que no es de su propiedad pese a que se encuentre enclavada en su término municipal.
Para el presidente de la CRC Tolbaños de Arriba se está aprovechando de la legislación para reclamar algo que no le pertenece. “Quienes reciben las ayudas y subvenciones de la Reserva Regional de Caza no son los propietarios, sino los municipios. Como ‘La Campiña’ está dentro del término municipal de Tolbaños, el Consistorio ahora desea ‘apropiarse’ el terreno”, asevera. También han existido registros administrativos acerca de las zonas de pastos para acogerse a la Política Agraria Común. Pero para Antonio Martín Chicote estas inscripciones administrativas no tienen nada que ver con la inscripción de la propiedad.
¿A quién pertenece, pues, La Campiña? La finca en disputa, de una superficie total de 1.081 hectáreas, está ubicada entre los términos municipales del Valle de Valdelaguna, Neila, Quintanar de la Sierra, Palacios de la Sierra, Ledanías y Monasterio de la Sierra, lindando con todos ellos. Es, según Martín Chicote, el único monte privado en el entorno, ya que el resto de terreno está incluido en el catálogo de Monte de Utilidad Pública de la Junta de Castilla y León. Sin lugar a dudas, se encuentra en el término municipal de Tolbaños de Arriba, algo en lo que coinciden todas las partes, pero no su titularidad.
Diferente interpretación. La interpretación de la reunión del 7 de junio es totalmente dispar según la parte consultada. En palabras de David Segura, alcalde de Tolbaños, “les instamos, ante sus afirmaciones, a que nos demostraran su titularidad”, algo que, a día de hoy, no se ha producido. “Quedaron en llamar una semana después para presentar la documentación que acreditara que poseen la propiedad de la finca, pero seguimos esperando”, añade.
David de Pedro, por su parte, ofrece una visión contradictoria del encuentro. “Les entregamos ese mismo día la documentación y le aseguraron días después a un senador del Partido Popular y a Jesús Garzón que todo estaba aclarado”. En resumen, que podían acudir a ‘La Campiña’ sin miedo, puesto que se había llegado a un acuerdo.
Es evidente que no hubo apretón de manos, porque la intención del Ayuntamiento de Quintanar de la Sierra es iniciar un proceso judicial. “Si existe un permiso por escrito, si existen papeles que demuestren que fue el Ayuntamiento de Tolbaños de Arriba quien concedió el permiso para que las ovejas pasten en esa finca, iniciaremos las acciones judiciales oportunas”, relata David de Pedro. Esta denuncia podría basarse en una presunto intento de apropiación indebida de un terreno privado.
Puntos de desacuerdo. ¿Cómo se explica este desacuerdo? El primer edil quintanaro asegura que es necesario remontarse a la Desamortización de Mendizábal para encontrar los primeros vestigios sobre la finca, extremo que comparte Antonio Martín Chicote. “En 1858 se produjo, por primera vez, la venta del terreno, que entonces pertenecía al estado. Fue adquirida por un inversor que años después se lo vendió a un vecino de Tolbaños de Arriba y, a la muerte de este, su viuda lo traspasó a tres compradores, denominados Comunidad de la Campiña”. Fue, en 1921, a dos asociaciones de vecinos (de Castrillo de la Reina y Palacios de la Sierra) y a un individuo que adquirió los derechos en nombre del Ayuntamiento de Quintanar. Once años después los propietarios castrillenses decidieron vender su parte y fue el Consistorio quintanaro quien la adquirió, motivo por el que ‘La Campiña’, indivisible, tendría en estos momentos titularidad mixta.
Hasta aquí, los hechos. ¿Dónde radica la diferente interpretación sobre la propiedad? En la extensión del terreno y en el lugar de su primera compra-venta.
En el momento de su primera venta, con el fin de recaudar una cantidad de dinero mayor y vender con mayor rapidez los terrenos desamortizados, el Gobierno de España (siempre según la versión de David de Pedro), estableció en cantidades inferiores a las reales la extensión de las fincas. Así, las actas de adquisición de ‘La Campiña’ hablan de 425 hectáreas frente a las 1.081 reales. Además, en su día dicha finca pertenecía a Ledanías, por lo que la venta se produjo en Salas de los Infantes.
“Me han llegado a decir que ese terreno no es nuestro, que los datos no se corresponden. Algo que es imposible, ya que en un radio de 50 kilómetros no existe más monte privado. Me aseguran que nuestra parcela está en otro sitio dentro del término municipal de Salas o del Concejo de Ledanías y que la busquemos”, asegura De Pedro.
¿Demostrable?. La gran pregunta es; ¿pueden demostrar el Ayuntamiento de Quintanar de la Sierra y los vecinos palancianos su titularidad sobre la finca ‘La Campiña’? David de Pedro lo tiene muy claro. “Rotundamente, sí. Es más, estoy convencido de que en la propia reunión del 7 de junio los representantes de Tolbaños salieron convencidos de que así es, pero por un motivo que no comprendo no lo asumen”. Según el primer edil, el Consistorio posee valiosa documentación acerca de su titularidad. “Podemos demostrar que, pese al baile de cifras (425 frente a 1081 hectáreas), ‘La Campiña’ es esa finca y no otra. El primer propietario, cuando acudió al terreno, vio que las 425 ha en cuestión eran roca pura. Por ello, inició un proceso administrativo que desembocó en una Real Orden de Alfonso XII que le autorizaba a la libre disposición de las 1081 hectáreas pese a encontrarse escriturada por 425”, asegura.
Además, afirma poseer recibos y actas en el Ayuntamiento sobre el arrendamiento que durante más de 60 años se ha hecho de la finca. “No me explico que, si ese terreno es suyo y están tan convencidos de ello, hayan permitido que a lo largo de más de medio siglo el Ayuntamiento de Quintanar y una serie de vecinos de Palacios de la Sierra cobren por alquilar el terreno”, comenta.
Por ello, y aún confiando en que no sea necesario emprender acciones judiciales porque el Ayuntamiento de Tolbaños de Arriba reconozca haber errado, el Consistorio quintanaro ha iniciado una Acción Declarativa de Titularidad ante el Juzgado para que el Registro de la Propiedad refleje “de manera fiel” la extensión de ‘La Campiña’. En este proceso se buscaría una nueva denominación para la finca. “La práctica totalidad del monte público del entorno se denomina también Campiña, Sierra de la Campiña… buscaremos una denominación que evite conflictos en el futuro”, dice.
Para finalizar, David de Pedro lanza un mensaje a los representantes de Tolbaños de Arriba. “Aunque estuvieran en lo cierto, podrían demostrar que ‘La Campiña’ no es nuestra, pero no que sea suya”, concluye.