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Opinión

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ANTONIO HUERTA MARIJUÁN
05 de Marzo de  2010

REFLEXIONES EN TORNO DE LA PENA DE MUERTE

Pena, mucha pena y mucha rabia origina la muerte de una persona de forma violenta.

En España se abolió la pena de muerte de nuestro ordenamiento jurídico al inicio de la democracia y ello fue considerado como un gran avance en un estado de derecho, sin duda lo fue, sin embargo esta medida no impide que muchas personas inocentes mueran de forma trágica todos los años, bien sea por violencia de género, agresiones callejeras o actos terroristas. Nada poseemos más valioso que nuestra propia vida, por lo tanto nada es más grave que atentar contra ella. Cuando alguien muere de forma violenta en cualquiera de sus variables, el agresor se ha pasado por el arco de triunfo todos y cada uno de los derechos de su víctima, sabiendo de antemano que sus derechos permanecen intactos, porque el estado de derecho se lo garantiza. Ni es justo, ni es lógico y mucho menos, práctico. Si además el agresor no ha cumplido los 18 años, échense a temblar.

Mucho se ha avanzado en derechos y eso está muy bien, pero mucho se ha retrocedido en obligaciones y eso está muy mal. Derechos y obligaciones deben de llevar un exquisito equilibrio para que el sistema democrático funcione con justicia. Traspasar el límite, la línea roja, debe de acarrear penas mucho más severas, de forma que cause verdadero temor en el presunto agresor, el posible castigo y haga que reprima más que ahora, sus malas inclinaciones. Solo así dejarán de sufrir maltrato o morir muchas personas. Muchos conocemos casos de agresiones y muertes violentas con penas casi insultantes. La pena de muerte sigue existiendo de hecho, pero ajena al sistema jurídico, en los hogares y en las calles. Solo el miedo a castigos más severos, serán capaces, sino de evitar, sí al menos de minimizar, las agresiones brutales y muertes violentas que desgraciadamente tanto abundan. Pena de muerte no, cadena perpetua sí, es el mínimo acto de justicia con los que perdieron la vida de forma violenta y totalmente injusta.

 
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